Este mes se cumplen ocho años desde que el Athletic Club de Bilbao disputase las finales de Europa League y Copa, contra el Atlético de Madrid y el FC Barcelona, respectivamente. En ambas el club bilbaíno salió derrotado y no muy bien parado deportivamente tras la excelente campaña realizada.

Al frente de aquel equipo estaba el argentino Marcelo Bielsa, un entrenador que a lo largo de su carrera ha marcado la diferencia por su carácter, su forma de entender el fútbol y por un puñado de frases célebres, entre otras cosas. Bielsa en su primer año enamoró al entorno rojiblanco con la filosofía del fútbol que implantó en un equipo plagado de juventud.
En la fase final de la Europa League superó al Lokomotiv de Moscú, Manchester United, Schalke 04 y Sporting de Lisboa pero cayó de un modo desastroso en la final perdiendo por 0-3. Con este mismo resultado acabó su segunda final de mayo de 2012 contra el Barça, su bestia negra de la Copa en la última década.
Bielsa decía “que el objetivo de las finales es ganarlas, no llegar”, lo que no pudo ser. Pero detrás de aquellas dos finales se escondía una filosofía deportiva y un orgullo como pueblo, lo que ha marcado las diferencias entre el Athletic y el resto del fútbol mundial a lo largo de la historia.

Y seguramente ese sentimiento vasco es el que ha mantenido a mucha gente en torno al Athletic en un fútbol actual (desde hace ya varias décadas) plagado de corrupción, negocios o un mercantilismo salvaje, donde, en muchas ocasiones, priman más otros aspectos que los deportivos.
Y en estos meses donde el coronavirus se ha colado, de un modo u otro, en la vida de todo el mundo, el fútbol con todo su poder económico y mediático ha sido insignificante porque a la hora de la verdad ninguno de esos millonarios futbolistas son imprescindibles para la sociedad, salvo para la rueda de políticos, empresarios o medios de comunicación que se enriquecen por la burbuja que genera este deporte. Cierto es también que del fútbol viven muchas personas pero comparando las cifras astronómicas que se mueven y que se embolsan una gran minoría, esas personas representan un índice de salarios muy por debajo de cualquier otro tejido industrial si moviese esas mismas cantidades de vértigo.
En cambio el coronavirus ha demostrado que las profesiones imprescindibles son las que para la sociedad son básicas como la sanidad, la alimentación, la investigación, la higiene o el transporte. Casualmente muchos de estos gremios con salarios insignificantes están muy lejos de los que genera el fútbol cuya burbuja económica debería explotar cuanto antes y situarlo en la realidad.
No creo que el Athletic como institución esté aislado de esos aspectos ni que sea merecedor del adjetivo “señorial” con el que tanto se le identificó antaño porque hace tiempo que dejó de lado buena parte de esas conductas éticas, de las cuáles pude ser testigo o como otras personas que sirvieron al club durante décadas y salieron, como se suele decir, por la puerta de atrás y sin ningún tipo de escrúpulo.
Y como lo que quiero tratar en este artículo es la brillante temporada 2011-12 que hizo el Athletic, me interesa más ensalzar el sentimiento popular y la forma diferente de ver el fútbol que transmitió Bielsa tanto a nivel deportivo como a nivel social.

Ante los días tan ilusionantes que vivió Bizkaia y la afición athleticzale repartida por el mundo, escribí la canción “Aupa Athletic carajo!” donde hablaba de todo esto y donde recordaba también a José Iragorri, su “Oye, cómo va?” y sus “bakalaos” especiales.

La letra de la canción en la participaron estudiantes de la ikastola Lauro, dice:
Carajo! Athletic!,
Athletic! No somos mejores
Ni somos iguales
Somos diferentes
Orgullo y pasión
Nuestra cantera
Nuestra bandera
Nuestra filosofía
Se gane o se pierda
EZ GARA HOBERENAK
EZ GARA BERDINAK
BAIZIK ETA BEREZIAK
ARROTASUN TA GRINA
GURE ITURRIA
EUSKAL HERRIKOAK
FILOSOFIA HUTSA
GORA ZALETASUNA
Oye, cómo va? Jose Iragorri
A pesar de la UEFA no dejes de cantar
Qué sería del Athletic sin tus bakalaos?
Por encima del negocio está el corazón
Que se queden con la «plata», que todo lo pudre
que todo lo mancha, que todo lo compra
Nosotros nos quedamos con la copa
Y esta señorial centenaria historia
Carajo! Bielsa no te vayas ahora
Para seguir soñando
Escribe nuestra historia con fantasía
Sin molestar, siempre de puntillas
En la cancha o en la vida
eres un ejemplo, me quito el sombrero
Que aprendan los poderosos
Los «guapos» y los «señoritos»
Carajo! No te vayas ahora
Carajo! No te vayas ahora.
Lamentablemente aquella temporada acabó de luto por la muerte del aficionado del Athletic, Iñigo Cabacas por el pelotazo disparado indiscriminadamente por la Ertzaintza, el 5 de abril de 2012.







Marrodán ha sido uno de los poetas vascos en lengua castellana más publicados y como tal atesoraba el defecto de publicar todo lo que escribía y que, dicho sea de paso, a él se la refanfinflaba, porque ante todo escribió y murió libre. Como muestra este verso de su “Cantinela del poeta menor”, canción compartida con
Tenía gran expectación por visitar el país caribeño y descubrir -aunque bastante tarde-, el socialismo, la vida cotidiana, el sistema social, la cultura, la educación, la sanidad, las necesidades, etc. Los mejores años del socialismo, bajo la protección de la antigua URSS, ya es historia, sobreviviendo al bloqueo estadounidense y flotando gracias a la ayuda de Canadá. Se puede poner muchos “peros” al sistema y desde una perspectiva imparcial no entender diferentes aspectos del mismo aunque para ello habría que analizar exhaustivamente la situación del pasado para conocer el presente.
La Guerra de 1936 originó un gran número de exiliados y Cuba fue un lugar de tránsito obligado. La afluencia de vascos nacionalistas chocó con comunidades de emigrantes con un escaso sentido nacional que mantenían en general una buena situación económica. Cuba no fue en este sentido una excepción y los vascos recién llegados mantuvieron difíciles relaciones con sus compatriotas asentados en la isla como lo refleja la correspondencia de Vicente Lejarcegui, quien escribía en noviembre de 1941 a un importante dirigente del PNV: “Los vascos no somos recibidos en Cuba nada bien a excepción de unos cuantos patriotas… el vasco de aquí, es casi con seguridad, el más egoísta y el más desprendido; si estuvierais aquí dos meses lo entenderíais perfectamente y a pesar de la ojeriza de los vascos residentes, no dejan de ver en nosotros cualidades que ellos han perdido”.


